BRIOUATS DE ALMENDRA Y MIEL

 

 

 

 

 

Pasta brick:

200 grs. Harina normal

200 grs. agua

Pizca de sal

Aceite de girasol

 

Briouats:

200 grs. almendra molida

100 grs. azúcar galas

1 cucharita de canela en polvo

2 cucharadas de agua azahar

1 yema de huevo

Aceite girasol

Miel

Semillas de sésamo tostado

 

 

 

Ponemos en un recipiente todos los ingredientes y batimos con la batidora para formar una cremita espesa.

Ponemos una sartén antiadherente al fuego y cuando esté un poco caliente pincelamos toda la base de la sartén con una brocha limpia untada en la crema. Comenzamos pincelando alrededor y terminamos en el centro. Daremos dos capitas de crema y cuando veamos que se empieza a despegar por los bordes y va cogiendo un color blanquecino, ayudándonos de las manos, la iremos despegando suavemente. La dejaremos en un plato y la pincelaremos con un poco de aceite de girasol para que no se pegue la siguiente hoja que pongamos y no se resequen. Las taparemos con papel film. Haremos hojas hasta terminar la crema. El fuego ha de estar bajito para que no se sequen inmediatamente al poner la crema en la sartén.

 

 

 

 

Para preparar los briouats mezclamos en un recipiente la almendra molida, la canela, la yema, el agua de azahar y el azúcar y con las manos amasamos hasta formar una pasta.

Con los dedos vamos cogiendo porciones de pasta formando una bolita del tamaño de una avellana. Las vamos reservando.

Cortamos por la mitad cada hoja brick y cada mitad la doblamos por la mitad nuevamente a lo largo. Colocamos una bolita de masa en un extremo y plegamos formando un triángulo haciendo las dobleces.

En una sartén o cazuela ponemos abundante aceite de girasol y cuando esté caliente introducimos los briouats hasta que se doren por ambos lados. Los sacamos a un plato con papel absorbente y a continuación los introducimos en una mezcla caliente de miel y azahar. Los impregnamos bien por todo y os dejamos en un escurridor para que se les vaya el sobrante. Los colocamos en una fuente y les espolvoreamos semillas de sésamo por encima.

 

 

 

 

 

BROWNIE DE CHOCOLATE Y NUECES

     

 

 

 

3 huevos

 125 gramos de azúcar

 3 cucharadas de leche

 125 gramos de chocolate negro para postres Nestlé o fondant

 125 gramos de mantequilla Arias ligera

 medio sobre de levadura royal

 80 gramos de harina

 50 gramos de nueces y avellanas

 

 

 

 En un recipiente ponemos el chocolate y la mantequilla y lo introducimos al microondas para que se derrita. Ir removiendo a menudo. Reservar. En otro recipiente batir los huevos con el azúcar hasta que esté espumoso. Añadir la leche y la levadura y agregar el chocolate y la mantequilla derretidos pero que no estén muy calientes. Agregar la harina. Las nueces las humedecemos un poco y las embadurnamos con cacao o harina. Reservamos. Untar una fuente para microondas con mantequilla y espolvorear con colacao. Verter la mezcla y en último lugar incorporar las nueces por encima y mezclarlas  sin que se hundan demasiado. Cocer al micro destapado unos 5 minutos y cuarenta a 800 de potencia. No abrir el horno y dejar reposar dentro 5 minutos más. Si la potencia es mayor poner 4’5 minutos de cocción.

 

 

 

 

 

BUÑUELOS DE MANZANA

 

 

 

 

 

120 ml leche

Pizca de sal

Nuez de mantequilla

200 grs.  Harina repostería

100 grs. Azúcar

1 huevos

1 cucharita vainilla

10 grs. Levadura química royal

Zumo de medio limón

Aceite de girasol

Ron

 

Azúcar para espolvorear

Canela en polvo

 

 

En un recipiente ponemos la harina, la levadura, el azúcar, la leche, el huevo y la vainilla. Mezclamos bien y reservamos.

En una sartén ponemos una nuez de mantequilla y salteamos dos minutos las manzanas peladas y troceadas junto con una cucharita de azúcar, el zumo de limón y una chorradita de ron. Una vez salteadas las retiramos y reservamos.

Introducimos los trozos de manzana en la crema y ayudándonos de una cuchara iremos cogiendo cada trocito recubierto de crema y lo iremos echando en una cazuela donde habremos puesto mucho aceite a calentar. Lo tendremos a fuego medio-bajo. Conforme se nos doren los buñuelos los sacaremos a un plato con papel absorbente y a continuación los rebozaremos en azúcar y opcionalmente espolvoreados con canela.

 

 

 

 

BUÑUELOS DE NATA, FRESA Y TRUFA

 

 

 

 

 

140 ml leche

Pizca de sal

25 grs. Mantequilla

60 grs.  Harina repostería

20 grs. Azúcar

7 grs. Levadura royal

2 huevos

 

Aceite

Azúcar

Nata montada

Chocolate

Mermelada de fresa

 

 

 

 

Ponemos una cazuela al fuego con la leche, la mantequilla y el azúcar. Una vez disuelta la mantequilla añadimos de golpe la harina mezclada con la levadura. Removemos bien para que se cocine la harina y esperamos a que se despegue de las paredes de la cazuela. Retiramos del fuego para que se temple y agregamos los huevos de uno en uno. Hasta que no se haya integrado el primero, no echaremos el segundo. Ha de quedar a punto de corbata, es decir, que cuando cojamos una cucharada de masa y la dejemos caer, tiene que caer como una cinta ancha o corbata.

En otra cazuela ponemos abundante aceite y cuando esté caliente (pero no demasiado) vamos echando con una cuchara porciones pequeñas de la pasta. Veremos que se darán la vuelta solas y poco a poco se irán dorando. Una vez doradas las sacamos a un plato con papel absorbente y a continuación las pasamos a otro plato con azúcar embadurnándolas bien.

Si las queremos rellenar, esperaremos a que estén frías y ayudándonos de una tijera les haremos un pequeño corte para introducirles la boquilla de la manga pastelera con el relleno que queramos.

Para los de trufa, mezclaremos nata montada azucarada con chocolate derretido en el micro.

Para los de fresa, mezclaremos nata montada azucarada con mermelada de fresa casera.

 

 

 


 

BUÑUELOS DE VIENTO

 

 

 

 

 

125 ml leche

Pizca de sal

50 grs. Mantequilla

100 grs.  Harina repostería

100 grs. Azúcar

2 huevos

 

Aceite

Azúcar

 

 

Ponemos una cazuela al fuego con la leche, la mantequilla, la pizca de sal y el azúcar. Una vez disuelta la mantequilla añadimos de golpe la harina. Removemos bien para que se cocine la harina y esperamos a que se despegue de las paredes de la cazuela. Retiramos del fuego para que se temple y agregamos los huevos de uno en uno. Hasta que no se haya integrado el primero, no echaremos el segundo. Ha de quedar a punto de corbata, es decir, que cuando cojamos una cucharada de masa y la dejemos caer, tiene que caer como una cinta ancha o corbata.

En otra cazuela ponemos abundante aceite y cuando esté caliente (pero no demasiado) vamos echando con una cuchara porciones pequeñas de la pasta. Veremos que se darán la vuelta solas y poco a poco se irán dorando. Una vez doradas las sacamos a un plato con papel absorbente y a continuación las pasamos a otro plato con azúcar embadurnándolas bien.

Si las queremos rellenar, esperaremos a que estén frías